Evangelio del Dia Viernes 29 de Enero - San Marcos 4, 26-34

Evangelio del Dia Viernes 29 de Enero

 LECTURA DEL DÍA

De la Carta a los Hebreos 10, 32-39

Hermanos: Recuerden aquellos primeros días en que, recién iluminados por el bautismo, tuvieron ustedes que afrontar duros y dolorosos combates. Unas veces fueron expuestos públicamente a los insultos y tormentos. Otras, compartieron los sufrimientos de los hermanos que eran maltratados, se compadecieron de los que estaban en la cárcel y aceptaron con alegría que los despojaran de sus propios bienes, sabiendo ustedes que están en posesión de otros, mejores y perdurables.

Por lo tanto, no pierdan la confianza, pues la recompensa es grande. Lo que ahora necesitan es la perseverancia, para que, cumpliendo la voluntad de Dios, alcancen lo prometido.

Atiendan a lo que dice la Escritura: Pronto, muy pronto, el que ha de venir vendrá y no tardará; y mi justo, si permanece fiel, vivirá; pero si desconfía, dejará de agradarme. Ahora bien, nosotros no somos de los que desconfían y perecen, sino hombres de fe, destinados a salvarnos.



Salmo

Sal 36,3-4.5-6.23-24.39-40
 R/. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.

Confía en el Señor y haz el bien:

habitarás tu tierra y reposarás en ella en fidelidad;

sea el Señor tu delicia,

y él te dará lo que pide tu corazón. R/.


Encomienda tu camino al Señor,

confía en él, y él actuará:

hará tu justicia como el amanecer,

tu derecho como el mediodía. R/.


El Señor asegura los pasos del hombre,

se complace en sus caminos;

si tropieza, no caerá,

porque el Señor lo tiene de la mano. R/.


El Señor es quien salva a los justos,

él es su alcázar en el peligro;

el Señor los protege y los libra, los libra de los malvados

y los salva porque se acogen a él. R/.



EVANGELIO DEL DÍA

Evangelio según San Marcos 4, 26-34

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha”.

Les dijo también: “¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra”.

Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.

 



Reflexión Fray Nelson Medina

El camino que nos muestra Cristo ante el sufrimiento es que debemos asumirlo, reconocerlo y que hay un sentido en él.


Reflexión Padre Luis Zazano.


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